El plan de Dios

El plan a largo plazo de Dios. Nuestros sueños no se cumplen en el tiempo en que nosotros decidimos.

«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada» Lucas 5:5

En este pasaje, Lucas narra el llamado que le hace Jesús a sus primeros discípulos. Simón, Santiago y Juan que eran pescadores. En esta escena Jesús, quién ante los ojos de ellos no tenía conocimientos de pesca les indica que tiren las redes a plena luz del día.

Los discípulos se extrañaron y desconfiaron, pues estos al ser expertos de la pesca sabían que esa no era una buena hora para hacerlo. El mejor momento para pescar era en la noche. Pero, por alguna razón que no sabremos Simón toma una actitud de obediencia ante casi un desconocido, quizá fue la paz que transmitía Jesús o el hecho de que estaban desesperados, pero lo cierto es que gracias a esto pescaron gran cantidad de peces, al punto de que la red casi se rompía.

Luego de esto, la reacción que tuvo Simón al ver que Jesús estaba en lo cierto fue decirle “Aléjate de mí Señor, que soy un hombre pecador” avergonzado por haber dudado.

Con esto Dios nos recuerda que si queremos alcanzar nuestros sueños no siempre será en el tiempo que nuestra razón lo diga, simplemente hay que confiar y trabajar pacientemente. Él decide cuándo es el tiempo prudente y cuando lo hace.

Eso sí, cada uno de nuestros tiempos son distintos. Dios trabaja con cada uno de nosotros de manera individual. La cuestión es, que sea hoy o sea mañana, frente a cualquier sueño que tengamos, debemos luchar por alcanzarlo recordando siempre que Dios es dueño del tiempo y las circunstancias.

La voluntad de dios es buena, agradable y perfecta.

Cuando buscas servir a nuestro Señor con todo tu corazón, es posible que te hable de su voluntad diaria. Seguramente no estés completamente claro de lo que quiere decirte, pero llegarás a tener la sensación de que es Él quien quiere esto o aquello de ti.

Dios no te presentará todo el plan que tiene para tu vida en una sola vez. Más bien, te irá ofreciendo partes y piezas según sea necesario para tu vida en ese momento. Creer lo que Dios te llama a hacer cada día requiere de mucha fe y confianza en él, pero la voluntad de Dios es perfecta.

Dios tiene un plan perfecto para tu vida si solo escuchas y respondes paso a paso.

Al final, verás la increíble sabiduría de nuestro Señor. Por ahora, el panorama completo de tu vida puede que no esté tan claro, pero, aunque dudes, la clave es serle fiel en lo que sentimos que nos dicta cada día. Si haces esto, poco a poco, Su gloriosa voluntad se desarrollará en tu vida, y a través de ti Su Misericordia se otorga al mundo.

Eso sí, puede que cuando su voluntad te llame a sacrificar alguna parte de ti sientas que es un tipo de experiencia “amarga”. Amarga en el sentido de que desafiará tus sentidos. Pero no te preocupes por esto. Intenta buscar su voluntad en todas las cosas, y en último caso eclipsa todas las demás experiencias negativas que no te permiten escucharlo. Su voluntad te abrirá la puerta a su gran misericordia.

Aunque es difícil llegar a un nivel de total desapego, hay que luchar por eso.

No debemos tener ninguna preferencia en cuanto a la alegría o sufrimiento que se produce como resultado de abrazar su voluntad. Si la voluntad de Dios requiere un gran sacrificio, que nos deja con una experiencia sensorial de sufrimiento, entonces que así sea. Si su voluntad nos lleva a un intercambio de amor que nos deja con una delicia dulce, entonces que así sea. ¿Difícil verdad? Porque solo queremos saber de la voluntad bonita y agradable, pero no todo el tiempo es así, por eso debemos tener fe y comprender cada señal que Dios nos envía.

La verdad, es que sólo después de que alguien ha sufrido mucho comienzan a entender los buenos frutos que pueden derivarse de tal sufrimiento. Nunca es tarde para reflexionar sobre cómo hacer frente a tus propios sufrimientos. Ya sea de que se trate de una pequeña incomodidad que estés sintiendo o de un dolor intenso, todo lo que experimentamos en la vida puede ser redimido y transformado con el fin de transformarnos.

Trata de abrazar conscientemente todas las molestias y cada sufrimiento y entrégalo como un sacrificio a Dios. Entrégale a Él todos tus males, y luego permite que los efectos purificadores de este abrazo te produzcan una gran cantidad de buenos frutos en tu vida.

¿Cuál será el mensaje de Dios para mí?

Debemos reflexionar sobre eso todos los días, te invito a que lo hagas.

Jesús en ti confío

Señor, busco tu santísima voluntad sobre todas las cosas. Ayúdame a elegir tu voluntad, no importa lo difícil o lo bueno que pueda ser. Purifícame, Señor, y dame un solo foco en la vida para que todo lo que me llames a hacer te entregue luz. Jesús, en Ti confío.

¿Te gustaría saber más acerca de los retiros?

Revisa aquí en qué países se encuentran y cuándo son los próximos encuentros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.