Cántico de María

La oración por excelencia de la Santísima Virgen María es la oración Magníficat o Cántico de María. Proveniente del evangelio de Lucas (Lucas 1:46-55) y es el reflejo del alma de María.

«Alaba mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava»

Ésta es la versión original de la oración a La Magnífica que nos enseña las palabras que María le dice a su prima Isabel, esposa del sacerdote Zacarías, en el momento en que la visita. Isabel al verla, e inspirada por el Espíritu Santo pues Dios mismo le había revelado el misterio, le responde: “Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu seno” (Lucas 1:42).

Oración La Magnífica

[ 46 ] Y dijo María
«Alaba mi alma la grandeza del Señor
[ 47 ] y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador
[ 48 ] porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava,
por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
[ 49 ] porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo en su nombre
[ 50 ] y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.
[ 51 ] Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los de corazón altanero.
[ 52 ] Derribo a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
[ 53 ] A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos con las manos vacías.
[ 54 ] Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
[ 55 ] -como había anunciado nuestros padres- a favor de Abrahán y de su linaje por los siglos»

Amén.

Lucas 1: 46:55.

Lo anterior es la versión original de La Magnifica (O El Magnificat) que fue extraída de la Biblia. A continuación, otra versión conocida de esta oración que es una variante y que seguramente es la que te sepas y conocemos muchos:

Proclama mi alma al Señor, y mi espíritu se llena de gozo, al contemplar la bondad de Dios, mi Salvador.

Porque ha puesto la mirada en la humilde sierva suya, y ved aquí el motivo por el que me tendrán por dichosa y feliz, todas las generaciones.

Pues ha hecho en mi favor, cosas grandes y maravillosas, Él que es Todopoderoso.

Su nombre es infinitamente Santo, y su misericordia se extiende de generación en generación, sobre aquellos que le temen.

Extendió el brazo de su poder, y disipó el orgullo de los soberbios, trastornando sus designios.

Desposeyó a los poderosos; y elevó a los humildes.

A los necesitados los llenó de bienes, y a los ricos dejó sin cosa alguna.

Exaltó a Israel, su siervo, acordándose de él por su gran misericordia y bondad.

Así como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y toda su descendencia, por los siglos de los siglos.

Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo:
como era en el principio, ahora,
y siempre, por lo siglos de los siglos.

Amén.

La Santísima Virgen María nos presenta todo un canto de liberación, donde, los olvidados, los humildes, los protagonistas de la historia de Dios, son preferidos a los soberbios.

En este himno se transparenta la interioridad de María, cuenta las cosas grandes que Dios ha hecho. Dios es el Salvador y es fiel a sus promesas. María confiesa su misma experiencia de Dios: “ha hecho en mí cosas grandes”. Expresa los sentimientos más profundos de la oración: alabanza a Dios, gratitud, fe, confianza, humildad, reconocimiento de la misericordia divina. El Magnificat es la oración por excelencia de la Santísima Virgen María. Es el cántico que la iglesia recita diariamente en la liturgia de vísperas y en otros muchos momentos de devoción, tanto personal como comunitaria, la iglesia lo considera como “cántico de acción de gracias” por la plenitud de las gracias derramadas en la salvación.

María rebosa de felicidad, pero su emoción y las palabras que pronuncia no solo se deben al hecho de que será madre, sino a que se convertirá en la madre del hijo de Dios, su Salvador.

Sus palabras revelan el anticipo de las bendiciones que recibirá y la visión de nuestra salvación. Sin embargo, aunque todas las frases que dice el cántico no fueron creadas por María, pues algunas frases las podemos encontrar en los Salmos y en otros libros del Antiguo Testamento, otras sí son palabras producto de la inspiración de María, y las mismas brotaron desde su humilde corazón.

Oración La Magnifica original

«Y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador, porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava»

Lucas 1:47

María nos demuestra su humildad al aceptar la voluntad de Dios, voluntad que además cumplió sin arrepentirse ningún día de su vida ¿Acaso cualquiera habría sido capaz de eso?

«A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos con las manos vacías.»

Algunas personas cuestionan de forma negativa ciertas partes del cántico, pero como dicen los sacerdotes quienes han estudiado a fondo la Biblia, «la Biblia hay que entenderla en todo su contexto«, y es así.

Una de las partes más cuestionadas es cuando María se refiere a los ricos y los pobres. En ese caso, ella habla de los pobres o humildes que sólo cuentan con Dios en su corazón, los que se refugian en él o los que le temen, María no se refiere a las clases sociales, sino al todo. No se trata solo de la pobreza material o de la espiritual, se trata de ambos en conjunto.

En cualquier caso, las maravillosas palabras la Santísima Virgen María nos dejan sin habla y nos invita a la reflexión, por eso, si quieres dejar alguna reflexión al respecto o si tienes algo que aportar no dudes en escribirlo en los comentarios de aquí abajo.

Dónde y cuándo rezar ¿Qué hacer en el tiempo de oración?

Dios tiene sed de ti, igual que le pidió de beber a la samaritana y tras conversar con Él, cambió su vida. También tú: habla con Él y deja que hable contigo. Y como a la mujer del pozo, también a ti te sorprenderá lo que te dice.

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