Salmo 30 | Te alabaré porque me has librado

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Salmo 30 | Te alabaré porque me has librado

Nada hay definitivo en esta vida. El Señor alterna para cada uno alegrías y pruebas según lo necesitemos para crecer en la fe. Muy a menudo nos dejamos sorprender; la prueba nos abate, como si Dios ya no existiera, y cuando vienen los favores de Dios, no nos atrevemos a creer que sea verdad.

[2] Te alabaré, Señor, porque me has levantado y muy poco se han reído de mis contrarios.

[3] Señor, Dios mío, clamé a ti y me sanaste.

[4] Señor, me has sacado de la tumba, me iba a la fosa y me has devuelto a la vida.

[5] Que sus fieles canten al Señor, y den gracias a su Nombre santo.

[6] Porque su enojo dura unos momentos, y su bondad toda una vida.  Al caer la tarde nos visita el llanto, pero a la mañana es un grito de alegría.

[7] Cuando me iba bien, decía entre mí: «Nada jamás me perturbará».

[8] Por tu favor, Señor, yo me mantenía como plantado en montes poderosos; apenas escondiste tu rostro, vacilé.

[9] A ti clamé, Señor, a mi Dios te supliqué.

[10] «¿Qué ganas si muero y me bajan al hoyo? ¿Podrá cantar el polvo tu alabanza o pregonar tu fidelidad?»

[11] ¡Escúchame, Señor, y ten piedad de mí; sé, Señor, mi socorro!

[12] Tu has cambiado mi duelo en una danza, me quitaste el luto y me ceñiste de alegría.

[13] Así, mi corazón te cantará sin callarse jamás ¡Señor, mi Dios, por siempre te alabaré!

marzo 13, 2023

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