Salmo 2
Los dos reinos
Esta lucha entre los reyes de la tierra y el Elegido de Dios es un anuncio del libro del Apocalipsis. Dios ha venido a los hombres: Su presencia es un desafío a los que quisieran ser señores del mundo; no habrá paz duradera en esta tierra.
[1] ¿Para qué meten ruido las naciones y los pueblos meditan vanos planes?
[2] Se sublevan los reyes de la tierra, y sus fuerzas unen los soberanos en contra del Señor y de su Ungido.
[3] «¡Vamos, dicen, rompamos sus cadenas y su yugo quebremos!»
[4] El que sienta en los cielos se sonríe, el Señor se burla de ellos.
[5] Luego les habla con enojo y su furor los amedrenta:
[6] «Yo soy quien ha consagrado a mi rey en Sión, mi monte santo.»
[7] Voy a comunicar el decreto del Señor: el me ha dicho: «Tú eres hijo mío, yo te he engendrado hoy.
[8] Pídeme y serán tu herencia las naciones, tú propiedad, los confines de la tierra.
[9] Las regirás con un cetro de hierro y quebrarás como cántaro de arcilla.»
[10] Pues bien, reyes, entiendan, recapaciten, jueces de la tierra.
[11] Sirvan con temor al señor, besen, temblando, sus pies;
[12] No sea que se enoje y perezcan, pues su cólera estalla en un momento. ¡Felices los qué en él se refugian!





